She Was Pretty tiene una premisa clásica: dos amigos de la infancia se reencuentran años después, pero ella — que era la niña más admirada del colegio — ya no se parece a la que él recuerda, y decide enviar a su mejor amiga en su lugar. Suena a enredo típico, y lo es. La diferencia está en el cariño que se nota en cada episodio. Hwang Jung-eum se lanza sin miedo al ridículo y por eso su Hye-jin funciona: te ríes con ella, nunca de ella. Park Seo-joon hace de editor perfeccionista con un timing cómico buenísimo, y el compañero de redacción que interpreta Choi Si-won me robó una sonrisa en cada aparición — de los mejores secundarios que recuerdo en una comedia romántica coreana. El mensaje de fondo — que lo que vales no depende del espejo — está contado con más ternura que sermón. La segunda mitad se vuelve previsible, sí, pero llegué al final con una sonrisa tranquila. Para una semana gris, es medicina suave que funciona.