¿Qué flor hemos venido a buscar a este mundo... Podemos hacer reír con el tema de la muerte? ¿Y si le infundimos calidez humana y el aroma del amor? ¿No podríamos así abarcar gran parte de nuestras vidas? Este drama nació de estas reflexiones. Cada muerte tiene su propia historia. Habrá lágrimas y habrá risas. Quiero desentrañar esas historias, reír juntos y llorar juntos. A través de ese proceso, sabremos qué flor hemos venido a buscar a este mundo. Una persona que ríe alegremente hasta el final. Una persona que crece hasta el final. Una persona que ama apasionadamente hasta el final. Una persona que abraza fuertemente a los demás hasta el final. ¡Viajemos juntos a ese mundo donde la muerte y la vida se encuentran, un mundo lleno de tales personas! Palabras del director: Quería pintar una historia de risas. Quería crear un drama que permitiera a las personas, por la noche, sentadas frente al televisor después del trabajo, al menos al final de ese día, descargar sus preocupaciones y reír con ligereza. Quería darles un objeto de amor. Para todos aquellos cuyo corazón está lleno de amor para dar pero que luchan por encontrar a alguien que lo reciba, quería regalar un vecino valioso, alguien a quien no le importaría dar todo ese amor. Hubo un poeta que describió el tiempo de vida como una excursión. Quiero reflexionar si estoy disfrutando hoy de ese tiempo de excursión. Si los 100 años de vida, obtenidos tras soportar decenas de miles de vidas como el viento, las bestias, los seres diminutos sin nombre en los campos, son una vida, y si esos 100 años son como las vacaciones de excursión tan esperadas en la infancia, entonces no podemos desperdiciarlos en tiempos de infelicidad por codicia y de heridas por odio. Deseo que el tiempo de vida de cada uno sea feliz. Con el deseo de que sea un tiempo de excursión sin arrepentimientos, les entrego este drama.