Un drama familiar realista que hace reír y llorar, brindando consuelo, coraje para la vida y esperanza. Haesook se convirtió en madre soltera a los 20 años, crió a sus dos hermanos menores y a su hija hasta la edad adulta, y finalmente no renunció a sus propios sueños, viviendo una vida ardua. Después de divorciarse por no poder perdonar la infidelidad de su esposo, luego de encontrar otro amor y casarse, experimentó nuevamente conflictos con su segunda hija, Gyeongsuk. Haesook le aconseja que de todos modos no hay una respuesta correcta en la vida, y que no importa si se divorcia dos o tres veces, pero es mejor amar y separarse apasionadamente para no tener remordimientos, y que primero debe reconocer su propio valor humano y ser digna. A su hija menor, Hyosuk, que sufre porque el hombre del que se enamoró a primera vista no la considera una mujer y exige el divorcio, Haesook la anima diciéndole que aunque ahora todo parezca haber terminado, la vida no termina tan fácilmente, y mientras haya vida, habrá un mañana, y ella tiene derecho a ser más feliz que nadie. Esperamos que las espectadoras de esta época, ya sea que estén casadas o vivan solas, puedan reconocer su propio valor humano y comprometerse plenamente con la vida que tienen por delante, dándose cuenta de que este es el atajo hacia la felicidad.