Risas que brotaban ante cualquier hoja de otoño que rodaba, esa era nuestra época de instituto. Las tres amigas del instituto, que valientemente faltaron a clase y saltaron el muro, ¿podrán seguir riendo despreocupadamente como entonces, 18 años después de graduarse, incluso con los exámenes de prueba a la vuelta de la esquina? La época del instituto, donde bastaba el viento de un ventilador para ser feliz, sin duda existió para ellas, pero las tres amigas se reencuentran en la treintena, un período lleno de dificultades e incertidumbre, incluso con el aire acondicionado a todo trapo. Una sigue creyendo que solo el amor verdadero puede traer la felicidad, otra dice que el amor incondicional no es felicidad sino desesperación, y otra más ha soltado tanto las condiciones como el amor. El trabajo y el amor con los que soñaban las adolescentes han cambiado mucho con el tiempo. En la apretada realidad, el amor de Jin-ju se queda sin aliento, el amor de Su-bin, que era un medio de supervivencia, es constantemente cuestionado y es lamentable. Las manos de Gong-ja, que querían aferrarlo todo, se van aflojando poco a poco. ¿Podrán volver a ser felices? ¿Podrán volver a hablar de la felicidad que compartían riendo en la azotea de la escuela? Comenzamos esta historia deseando que estas mujeres de Corea, que atraviesan una vida cotidiana demasiado pesada, lloren juntas, rían juntas y, finalmente, sean felices.