Una jueza huraña, que detesta a los delincuentes juveniles, es asignada al tribunal de menores del tribunal de distrito. Maneja casos complejos y diversos, encontrando un equilibrio entre su aversión a los delincuentes juveniles y su firme creencia en la justicia y el castigo. Este es el tribunal con la tasa de criminalidad juvenil más alta, ¿es el viento helado en la corte, entonces, un presagio?