Pérdida, la despedida de un ser querido. El hecho de que ya no pueda hacer nada por ti duele más que el corazón que no puede dejar ir. Incluso si grito que te extraño, no puedo verte, y aunque tiemble de anhelo, no puedo encontrarte. No puedo hacer nada por ti que tiemblas de miedo en otro mundo. Eso duele. Realmente duele. Quiero consolarte así, y consolarme a mí mismo. Quiero ser consolado.