Aunque pobre, Jango sueña con convertirse en director de cine y trabaja duro como repartidor para realizar su sueño y el de su hermano menor, Jandi, que sueña con ser actor. Jango ahorra dinero para hacer películas saltándose comidas. Sin embargo, por su hermano Jandi, que tiene la oportunidad de entrar en una famosa agencia de entretenimiento, le entrega todas sus posesiones. A pesar de ello, el dinero que tiene que enviar sigue aumentando, y el saldo de Jango se convierte en un déficit. Finalmente, endeudado, es reducido a la esclavitud y arrastrado a algún lugar. Entonces, ante él aparece el despiadado cazarrecompensas Dr. Salt, y Jango despierta. Así comienza la aventura de Jango, el déficit de la ira.