La realidad de la destrucción de nuestro idioma coreano único, el Hangeul, aflige al Rey Sejong desde el cielo. Él pide al cielo una manera de restaurar el Hangeul, y el cielo responde que si tan solo una persona en el equipo que prepara una actuación cultural relacionada con el Hangeul se da cuenta de la importancia del idioma y su estado actual, entonces el Hangeul dañado será restaurado. Sin embargo, Sejong, que observa el mundo, se entera de una condición: no debe llorar tres veces...