Profesor, creo que fue a partir de entonces… Mi hijo salió y de repente empezó a gritar con todas sus fuerzas: “¡Mamá~ Mamá~!” Así que pensé, este desgraciado habrá vuelto a causar problemas, dejé de lavar los platos, cogí un bate y salí corriendo al tejado, ¡y adivine qué! ¡Me cayó un rayo! ¡El niño se asustó tanto que se hizo pis encima! Yo le dejé que se hiciera pis encima. ¿Lo hice bien, profesor? ¿¿¿Pero, a partir de ese día…