El presidente Kang, aunque tiembla ante la relación adúltera de su esposa y Min Chul, guarda silencio sobre las razones. Luego, le organiza una cita a Min Chul con Yuri, la hija de un magnate, lo que lleva a un compromiso. Min Chul conoce a Yuri y despierta al amor verdadero. Celosa, Hee Ran se transforma de una seductora en una mujer cruel. Sin embargo, Hee Ran mata involuntariamente a Hwang Dal y Ae Ra, quienes conocen sus debilidades y la amenazan. Posteriormente, Hee Ran envenena al presidente Kang con un método meticulosamente planeado, se apodera de su fortuna y obliga a Min Chul a huir al extranjero. Mientras tanto, Min Chul encuentra la prueba de que el presidente Kang fue quien asesinó a su madre, pero para entonces ya ha caído en la trampa de Hee Ran, encontrándose en una situación de autodestrucción. Finalmente, Hee Ran llega al último momento en que intenta envenenar al presidente Kang, pero este, habiendo ya descubierto el hecho, le hace beber también de la copa envenenada, orquestando una última fiesta de comunión y provocando que caiga en un abismo. Sin embargo, justo antes de morir, Hee Ran abraza a Min Chul y desata una cruel euforia como vencedora del amor. La ley de causa y efecto... Al final, un crimen perfecto no pudo ser establecido.