En una playa solitaria y sin nombre, había un árbol seco y blanqueado. El viejo árbol, tumbado en soledad, pasaba sus días en una especie de letargo. Un día, una pelusa de diente de león llegó volando. La pelusa de diente de león tenía dificultades porque el viento soplaba constantemente hacia el mar. El árbol abrazó suavemente la pelusa de diente de león que se había aferrado a su brazo. El árbol recordó el pasado. Hace mucho, mucho tiempo, cuando era un pequeño fruto en un bosque verde...