Se explica de forma humorística la revolución de un minuto que las mujeres pueden crear al maquillarse, con el fin de ilustrar el concepto de revolución relativa que se puede lograr en un corto período de un minuto. Dependiendo de cuándo, dónde y a quién pertenezca ese minuto, siempre puede ser objeto de una revolución. Además, se intenta criticar indirectamente a las mujeres modernas que buscan el cambio en un instante.