Una alegre convivencia de 15 días con el mentor. En un frío invierno, 50 niños acuden al mentor para aprender piedad filial y buenas maneras. Los niños, que solo sienten el frío, deben pasar 15 días en una escuela de buenas maneras tras despedirse de sus padres. Sin teléfonos móviles ni consolas de videojuegos, solo pueden divertirse con sus amigos y el mentor. Disfrutan de juegos imposibles de hacer en la ciudad, como el 'jegichagi' (patada al volante), 'tuhu' (lanzamiento de flechas a una vasija), lucha de pies y pesca de 'sancheoneo' (un tipo de trucha), y reciben enseñanzas útiles del mentor, como modismos y 'pansori' (canto narrativo coreano), adaptándose poco a poco. Sin embargo, siempre hay alborotadores. Hacen huelga de hambre porque no les gustan los acompañamientos insípidos, se pelean con sus compañeros de habitación y se duermen durante las clases del mentor. La escuela de buenas maneras nunca tiene un día tranquilo. En estos casos, el mentor toma medidas especiales: aparece la vara de castigo. Con la vara del mentor, utilizada para recordar la importancia de volver a los principios básicos, los traviesos comienzan a cambiar, entre risas y lágrimas.