Un testamento es una especie de balance simbólico de la vida, en el que conciliamos nuestras posesiones materiales e inmateriales y transmitimos nuestro mensaje a la próxima generación. Las poéticas últimas palabras trazan el contorno de la película, compuesta por cuatro segmentos que reflexionan de diferentes maneras sobre la vida frente a la finalidad inevitable, ya sea una pareja de jóvenes paseando por un cementerio parisino, una instalación de video que señala poéticamente las manifestaciones de la mortalidad a nuestro alrededor, una familia filmada desde la posición de la tumba mientras realiza rituales funerarios, o el director de cine como receptor pasivo de una despedida de la vida.