Un asesino profesional con cero tasa de fracaso sube a la azotea para eliminar a su objetivo. Sin embargo, el objetivo no aparece y el asesino recibe una llamada del cliente. «Parece que el objetivo se retrasa. Disculpe, pero ¿podría hacer un pequeño descuento, señor asesino?» El asesino se enfurece ante esta exigencia irrazonable, pero en realidad vive en una sociedad de competencia infinita donde debe competir con otros asesinos que ofrecen precios más bajos.