Es un mundo dominado por el pragmatismo. Una vida cotidiana racional. Hay personas que se entretienen con objetos inútiles. Olvidan el tiempo mientras los fabrican. A veces, incluso entregan su alma por ellos. Esa es la vida cotidiana de los poetas. Un día, me paro frente a la ventana de un poeta. Siento curiosidad por lo que hay dentro. Llamo suavemente a la puerta. "¿Qué está haciendo?" La respuesta del poeta resuena en voz baja. "Estoy incubando un huevo."