Tras su divorcio, Sujin se esfuerza por llevar una vida perfecta como abogada y madre. Está preparando la estancia de su única hija, Jina, para estudiar en Estados Unidos. Para ayudar a la ocupada Sujin, su padre, Inwoo, se hace cargo de su nieta y los tres comienzan a vivir juntos. Poco después, Sujin sufre un accidente de coche y recibe en el hospital un diagnóstico inesperado: alzhéimer. Para que Sujin no tema olvidar a su querida hija, su padre Inwoo permanece a su lado, y comienza un conmovedor viaje juntos, permitiéndoles seguir viviendo incluso si pierde la memoria.