El Pajarito, con la sensibilidad de una joven, y el Señor Cerdo, apasionado, jovial pero también muy llorón, susurraban su amor a través de dulces cartas escritas a mano, como poemas, durante su noviazgo. Ahora, convertidos en una pareja en el ocaso de sus vidas, plasman ese amor en palabras y dibujos.