Diez escuelas secundarias superiores coreanas, las únicas excluidas de la política de gratuidad de la educación secundaria implementada en Japón desde 2010. La razón es la sospecha de que los fondos de gratuidad han sido malversados por organizaciones como la Chongryon (Unión General de Coreanos Residentes en Japón). En respuesta, cinco de estas escuelas presentaron una demanda por daños y perjuicios contra el Estado en 2013. A través de las historias de los coreanos residentes en Japón que han preservado las escuelas coreanas durante más de 70 años, de los estudiantes de estas escuelas, de los abogados y de quienes las apoyan, la película explora la vida de los coreanos residentes en Japón que buscan soportar la discriminación y proteger su identidad.