Ha llegado el mundo donde los cerebros humanos y las computadoras están conectados, donde la modificación mental es posible y donde las experiencias se compran y venden. El dolor se compra y se vende, e incluso la muerte y el asesinato se compran y venden. Ahora, la mayoría de la humanidad se convierte en esclava como datos de inteligencia artificial. "¿Quién soy yo?" No, esa pregunta ya es incorrecta. "¿Qué soy yo?"