Jeong-ho, un niño de 11 años, vive con su madre, quien ha hecho de la comida cruda un principio de vida. Las brillantes perspectivas del niño, que parecía sano, se ven amenazadas: cuando su compañera de clase Hye-mi se burla de él por rechazar los bocadillos, reúne todo su coraje para probar un trozo de chocolate, y su sabor es increíblemente dulce. Ahora, Jeong-ho comienza a dudar de su estilo de vida de toda la vida, y a medida que su cuerpo crece, sus dudas se intensifican.