Oli London, un británico de treinta y tantos años, está fascinado por Corea del Sur y especialmente por Jimin, una estrella mundial del K-pop. Durante años, ha gastado una fortuna en cirugía plástica para parecerse a él. Su viaje personal se escenifica a través de un cuento coreano, que es el mito fundacional de una danza de máscaras chamánica.