Construyendo desesperadamente contra la inevitabilidad del tiempo, una joven inquieta espera otra pérdida inminente. Pero quizás las cosas más importantes nunca parecen ser contadas. Poco después de que la directora se muda a su casa número 22, recibe una llamada telefónica informándole que su abuela, que vive lejos, se encuentra en estado crítico. En otro lugar, se está construyendo un enorme apartamento de arena mientras sube la marea, mientras ella intenta tardíamente construir una relación con su abuela. Mientras la cámara observa sensiblemente cómo esperamos los días venideros, la película abraza la fragilidad de la vida, llena de incertidumbre.