Hay un hombre. Él "va y viene entre su lugar de trabajo y su casa con todas sus fuerzas". Este joven, en verano, sirve en una sala de billar, gestiona las mesas y atiende a los clientes. Termina su día fumando en la azotea de un edificio antiguo en una calurosa noche de verano. En el frío invierno, se abriga y lava coches en un lavadero. Luego, apoyándose en la luz de las farolas, camina a casa por callejones oscuros con un gato como compañero. A pesar del cambio de estaciones, el hombre sigue yendo y viniendo entre el trabajo y el hogar, trabajando hasta el agotamiento la mayor parte del día. Solo el cambio de estaciones, cuando descansa en su vieja casa con el calor, y tiene que despertarse una mañana de invierno después de envolverse una bufanda en la cabeza y ponerse varias capas de ropa, marca una diferencia para él. La película, en la frontera entre el cine de ficción y el documental, muestra "a un hombre yendo y viniendo entre su lugar de trabajo y su casa con todas sus fuerzas".