A menudo, cuando cierro los ojos, ciertas escenas persisten en mi mente. El escenario es la casa donde viví. Al mudarme, sigo las escenas sin forma a los lugares donde viví en el pasado. Allí, imagino la casa de mi padre, con quien estuve pero de quien ahora no sé dónde vive. Imaginar su casa es especular sobre su vida.