En la comisaría, Dong-min es un detective fanfarrón, más propenso a la investigación verbal que a la teoría. Justo cuando pensaba que podía ascender cómodamente, es asignado a la brigada de investigación. No solo le molesta el traslado, sino que además debe colaborar en la investigación de la desaparición de una modelo con Mong-ho, un detective riguroso que solo sigue las reglas. A medida que la investigación avanza, Dong-min siente instintivamente que no se trata de una simple desaparición, despertando así su instinto de detective latente desde hace mucho tiempo…