Jin-ah acaba de salir de Hanawon. Comienza una nueva vida en un modesto apartamento de una habitación en Seúl. Para traer a su padre, que está en China, a Corea, es presentada por un intermediario y trabaja en un restaurante para ahorrar dinero, pero con la etiqueta de desertora norcoreana, su salario diario es ínfimo. Finalmente, consigue otro trabajo por recomendación del intermediario, donde descubre algo inesperado...