Jin-su (Song Sam-dong), un desempleado que vive en un ático sin pretensiones, lleva cuatro años preparándose para su debut como director de cine. Dos de sus proyectos anteriores fracasaron en las fases de casting e inversión, y ahora, tras terminar su tercer guion, se encuentra en la ardua espera de una decisión de inversión. Un día, Tae-wook (Kim Jeong-tae), un actor secundario especializado en papeles de gánsteres, a quien conoció y se hizo amigo en el set cuando era asistente de dirección, visita a Jin-su. Llega en un sedán negro que no le pega nada y le propone ir al Festival Internacional de Cine de Busan, argumentando que ellos también son gente del cine. Jin-su, incapaz de resistirse a la insistencia de Tae-wook, se dirige a Busan. Aunque el viaje, el primero en mucho tiempo, le produce una ligera emoción y excitación, la situación se complica cada vez más, y una serie de incidentes amargos, que no dan para reír, se desarrollan a lo largo de estos dos días y tres noches…