Dentro de una tienda con la persiana metálica a medio bajar, hay un hombre. Este espacio, desprovisto de clientes, a diferencia del letrero que dice 'Boseong Tile Interior', está lleno de lienzos, materiales de arte y cuadros a medio terminar. El hombre permanece allí cada día, desde la mañana hasta el anochecer, ya sea pintando en el lienzo o recostándose en una mecedora para pasar el día. Esta rutina repetitiva se convierte en una parte que sostiene su vida, al mismo tiempo que lo desconecta del mundo exterior tras la persiana. A diferencia de las estaciones que fluyen del verano al otoño, del invierno a la primavera, su tiempo vaga por un lugar desconocido. La película observa atentamente sus momentos de duda y determinación, desde un rincón de este pequeño espacio.