“Seung Hee” pone orden en su vida en Seúl y regresa a su ciudad natal, Geoje, pero solo queda el vacío dejado por su madre. Sin nadie en quien apoyarse, “Seung Hee” deambula por el pueblo y se encuentra por casualidad con un “joven de Geoje”. Llegan al Castillo del Rey Caído, un lugar donde personas aisladas como ellos existen en su vida cotidiana, y allí se encuentran con el tiempo de exilio que todos deben atravesar algún día.