A principios de los 90, un grupo de jóvenes trabajaba duro en una fábrica por sus sueños de futuro. Sin embargo, una empresa internacional cerró la fábrica sin previo aviso. De repente, las trabajadoras se convirtieron en activistas. Lucharon desde la remota fábrica en Corea del Sur hasta la sede de su empleador en Japón. Su acción no solo golpeó a la empresa, sino que también sacudió el movimiento sindical en Japón.