Junto a su padre, los hermanos Ok-ju y Dong-ju se mudan a la casa de su abuelo, con quien tenían poco contacto. Así comienza el verano en una antigua casa de estilo occidental de dos pisos. Con la llegada de su tía, a quien no veían desde hacía tiempo, la casa donde el abuelo vivía solitario se transforma repentinamente en un hogar lleno de calidez humana donde conviven tres generaciones. Ok-ju pasará aquí un período crucial de su infancia. Momentos inolvidables de amor, dolor y despedidas marcarán la vida de Ok-ju.