W, un ciudadano sumamente ordinario, un día, de camino al trabajo, descubre un segmento cortado de su dedo índice. No le preocupa demasiado saber qué es, a quién pertenece o qué tipo de accidente causó la pérdida. Para él, el dedo es solo un juguete raro. Poco después, la televisión informa sobre un accidente laboral en el que un trabajador que perdió un dedo golpeó al presidente de la empresa, causándole una lesión que requirió 6 semanas de recuperación. Al día siguiente, de camino al trabajo, W le arroja el dedo a un perro del vecindario.