Tae-in y Chang-bok se ganan la vida limpiando escenas de crímenes para organizaciones criminales de manera diligente y profesional. Un día, a petición de Yong-seok, un encargado de una banda criminal, se ven obligados a hacerse cargo de Cho-hee, una niña de 11 años secuestrada. Sin embargo, al día siguiente, cuando intentan devolver a la niña, encuentran a Yong-seok muerto, lo que los arrastra a un incidente inesperado.