Yeong Woo, quien trabajaba hasta tarde y regresaba a casa, pierde el conocimiento en el estacionamiento subterráneo de la empresa, rodeado por docenas de CCTV. Al despertar, se encuentra con Jun Ho, el guardia de la empresa que conoce. El vestido rojo y los tacones que lleva puestos, y la escena que se despliega ante sus ojos, son docenas de pantallas de CCTV en la sala de seguridad. Al darse cuenta de que toda su vida cotidiana –su casa, su coche, su trabajo, el café– ha sido vigilada por Jun Ho, Yeong Woo comienza una huida desesperada...