A veces copiando, a veces holgazaneando, después de aprender 'Ga-gya-geo-gyeo', ¡en un abrir y cerrar de ojos, el mundo entero se convirtió en un lugar de juegos y maravillas! Con solo mirarse, se reían a carcajadas, las abuelas que se convirtieron en chicas de diecisiete años. Ahora, cada día, como si fuera comida, componen poemas, letra por letra…