Jisoo, la protagonista de una fiesta a la que no acudió nadie, es encontrada en una bañera llena de sangre. Es inteligente y cautivadora, pero recibe terapia del psiquiatra Seokwon debido a un trastorno límite de la personalidad que la hace oscilar entre el cielo y el infierno. Seokwon se da cuenta de que la enfermedad de Jisoo es un mal psicológico nacido del miedo a ser abandonada y, aunque lo lamenta, abandona el hospital. Un año después, Jisoo, que se ha vuelto más ansiosa e inestable, y Seokwon, que parece más tranquilo pero se ha vuelto más frío, se reencuentran por casualidad. Seokwon y Jisoo, ya no como paciente y médico sino como amigos, se acercan naturalmente al compartir sus pensamientos más íntimos. Jisoo, que empieza a abrirse a Seokwon, le confiesa la herida de amor en su corazón que nunca le ha contado a nadie. Seokwon, que la está ayudando, se conmueve ante la belleza de Jisoo mientras ella rememora su amor pasado en estado de hipnosis y sus gestos de anhelo. Finalmente, incapaz de resistir sus deseos, tiene una relación con la Jisoo hipnotizada. Jisoo se despide de Seokwon para empezar una nueva vida con su marido. Sin embargo, Seokwon, atormentado por la realidad de no poder poseer su corazón a pesar de haber podido poseer su cuerpo a través de la hipnosis, comete un acto imperdonable en su último encuentro, por el temor de no volver a ver a Jisoo jamás...