En un caluroso día de verano, Jeong Seong-il visita al director Im Kwon-taek y expresa su deseo de hacer un documental sobre los rodajes de películas. Aunque recibe permiso, el director deja de lado la película esperada por diversas razones. El director Im Kwon-taek simplemente espera en silencio su próxima película. Para este maestro del cine coreano, que filmó su primera película en 1962 y realizó 101 películas después, realizar la siguiente película es siempre una tarea ardua. El director Im Kwon-taek permanece allí, como un árbol, manteniendo su gravedad en el mundo. El viento sacude el árbol sin cesar. Pasan los años, cambian las estaciones. Sin embargo, espera, como quien bebe una taza de té verde caliente. Luego, un 1 de enero de invierno, comienza a rodar su película número 102. Permanecemos a su lado, compartiendo ese tiempo de espera, similar a beber té verde, y sentimos su corazón.