Al final de un estrecho callejón de Busan se encuentra un pequeño cine que ha estado allí durante mucho tiempo. Los días de quienes han documentado la luz del cine y proyectado películas transcurren hoy tranquilamente, como ayer. Ante el último día del cine que han conservado durante 10 años, la fatiga se refleja en sus rostros. Antes de despedirse de este preciado espacio, la película emprende un corto viaje a un cine cuya situación no es diferente.