Ante la inminente muerte de su padre, tres hermanos y una hermana se reúnen en casa del hijo mayor para la distribución de la herencia. En presencia de un notario, se lee el testamento sobre la repartición de los bienes, y cada uno expresa su insatisfacción con la cantidad heredada. En ese momento, llega una llamada de un secuestrador que afirma tener al hijo del hermano mayor.