Seok-gu es un joven de unos treinta años con una inteligencia de unos 8 años, que dirige un molino en un pueblo con vecinos amables y amigos cercanos. En una fiesta del pueblo, Seok-gu ve a Eun-ji, una chica fugitiva, a la que se acusa erróneamente de carterista. Seok-gu encuentra al verdadero culpable, y ambos deciden convertirse mutuamente en protectores y amigos. La Sra. Kim, del refugio que cuida de Eun-ji, teme que su amistad pueda ser peligrosa, pero el viejo sacerdote de la iglesia, que cuida de Seok-gu, la tranquiliza diciéndole que simplemente los observe. Una noche, ocurre un accidente inesperado cuando Eun-ji está sola en el molino de Seok-gu, y la Sra. Kim, testigo del suceso, decide denunciarlo…