Sumin y Dongmin, que viven en un pueblo rural de Jindo, venden objetos de su casa a un chatarrero del mercado para comprar un cachorro. Entre los objetos se encuentra el zapato de flores que más atesoraba su abuela. El día que traen alegremente al cachorro a casa, la abuela se desmaya, y Sumin y Dongmin, sintiéndose culpables, se dirigen a la tienda de chatarra para recuperar el zapato de flores. Debido a un accidente, caen entre las cosas viejas y atraviesan un largo túnel para llegar a un mundo desconocido (un teatro). Ese es el mundo de los Kkokdu, muñecos que consuelan a los difuntos y les guían en su camino al más allá. Un muñeco de madera colgado de un palanquín funerario, un Kkokdu, aparece ante Sumin y Dongmin, promete encontrar el zapato de flores y emprende un viaje con ellos. Tras cruzar un laberinto, pasar por el campo de flores de Seocheon y llegar al río Samdo, Sumin y Dongmin sienten pena al tener que despedirse de los Kkokdu con los que se han hecho amigos. En el momento de la despedida final, el Kkokdu que les atendía se da cuenta de que los nombres de los dos niños han desaparecido del registro de difuntos y se apresura a devolverlos, pero los niños ya han cruzado el puente. En el mundo oscuro donde resuenan los tambores, Sumin y Dongmin pierden el conocimiento. Por encima de ellos, se escucha la voz de su abuela en voz baja.