Kim Gwang-bae es un padre excesivamente ansioso. Acompaña a su hijo en los viajes de integración escolar porque le preocupa. A sus ojos, su hijo sigue siendo un mero adolescente. Gun-ho murió, pero su alma fue admitida en el departamento de psicología de la Universidad de Woosuk. Para Kim Gwang-bae, su hijo está vivo y desea que su hijo no crezca, porque cuando lo haga, tendrá que abandonar para siempre los brazos de su padre. Kim quiere que su hijo se quede con él sin importar los problemas que cause. Sin embargo, por un lado, intenta dejar ir a su hijo porque sabe que no puede retenerlo para siempre. Por la noche, regresa a casa con su hijo todavía en el viaje de integración. Acepta que su hijo ya es un adulto. Su hijo puede valerse por sí mismo, pero en su corazón, su hijo siempre será un niño pequeño.