Ante Byun Hee-jae, quien grita “¡Mata a los comunistas!”, “¡Viva la unificación por el norte!”, aparece Kang Seok, a quien una vez llamó “pro-norcoreano”, con una cámara y comienza a hablarle. Así comienza su incómoda convivencia. Byun Hee-jae, preocupado por el destino del país hasta el punto de no poder dormir, decide presentarse a las elecciones parciales para el parlamento.