Jinsuk es atormentada por su esposo Gyusik, quien se siente inferior por su estatus social como jueza, y por su suegra, quien la malinterpreta basándose en ello. Su cuñada también la acosa, pero ella cumple con sus deberes como esposa e hija política mientras se mantiene fiel a su cargo de jueza. Cuando su suegra es acusada en un caso de asesinato y comparece ante el tribunal, Jinsuk asume la defensa, logrando un veredicto de no culpabilidad y formando una familia feliz.