Bae-giro, que nunca ha hecho nada malo, decide atracar un banco para salvar a su hija enferma. Entra en el banco con una máscara torpe, las piernas temblorosas y solo un cuchillo de fruta, pero como era de esperar, el imprudente intento de este buen hombre por hacerse rico rápidamente es bastante torpe. Poco después, es dominado por auténticos atracadores de bancos. Para colmo, se une un sospechoso repartidor de agua mineral... Su plan, que debería haber terminado pronto, empieza a complicarse debido a situaciones inesperadas. ¡Vaya, no se permite la represión violenta! Hoy, el jefe Gu, que se muestra extrañamente proactivo. La muerte del director del banco, que estaba confabulado en actos de corrupción, pone al jefe Gu en la tesitura de tener que sacar inmediatamente los documentos de corrupción del banco. Introduce de urgencia a un ladrón de cajas fuertes profesional, disfrazado de repartidor de agua mineral, pero precisamente en ese banco ocurre un atraco, lo que hace que la situación del jefe Gu sea aún más peliaguda. El jefe Gu, que detiene la represión violenta y hoy se muestra extrañamente proactivo, decide finalmente entrar en el banco para negociar con los atracadores. Aunque cada uno tiene sus propios planes, de repente su objetivo se convierte en uno solo. TODOS DEBEN ROBAR PARA SOBREVIVIR.