En el callejón donde viven las prostitutas, Young Ae, atormentada por el pasado en el que perdió a su amada hija al no poder pagar su tratamiento médico, se obsesiona con el dinero, lo que provoca la envidia de sus compañeras. Otra prostituta, la tía de Gangwon, muere tras dar a luz. Young Ae acoge al niño y lo cría, supliendo así su remordimiento y anhelo por su hija fallecida. Criar a un niño en un burdel conlleva dificultades y sufrimientos inimaginables, por lo que Young Ae abandona ese lugar para criar al niño. Para Young Ae comienza una lucha desesperada por la supervivencia y la educación de su amado hijo. Mientras lucha contra su entorno, debido al principio de la Ley de Protección Infantil, que estipula que los niños deben ser adoptados por familias con padres, a Young Ae le quitan al niño. Al renunciar al niño y darse la vuelta, a Young Ae solo le queda el camino de regreso a ese antiguo lugar, al campo de la vida, donde no hay ni desgracia ni felicidad.