Byung-seok, que sueña con ser director de cine, lleva una vida sombría trabajando en la filmación de videos de bodas, encendiendo carbón en un restaurante de barbacoa y vendiendo juguetes sexuales en la carretera. Para colmo, tiene que hacerse cargo de las deudas de su hermano. Jae-kyung, sin un trabajo estable, deambula de un lugar a otro, es despedida de una oficina de prestamistas al día siguiente por parecer deprimida e incluso es víctima de una estafa de televenta. Conocer a esta pareja, empujada a una cruel realidad sin forma de alcanzar sus sueños, no trae ninguna alegría. Finalmente, después de conseguir efectivo mediante un "adelanto de efectivo con tarjeta", Jae-kyung visita a Byung-seok con el corazón sombrío. Byung-seok, que también necesita dinero urgentemente, decide vender su cámara, su posesión más preciada, y la apunta hacia ella diciendo: "Intenta llorar"…