«Killa» decide que es mejor vivir en silencio que vivir avergonzado con un defecto en el habla. Aspira a vivir una vida tan grandiosa como un torero, pero con su lengua, parece imposible. Fue entonces cuando se enteró de que podía someterse a una cirugía de lengua por 100 millones de wones. Como un «Killa» con habilidades excepcionales para matar, comenzó a ahorrar dinero para hacer realidad su sueño. Sin embargo, mientras ejecuta los contratos que se le asignan, «Killa» comienza a dudar de sí mismo, preguntándose si no es diferente de un carnicero. En ese momento, «Ballet», su colega mayor, le da un sincero consejo: «Establece tus propias reglas». Así, «Killa» decide: «Ya que tengo que matar, mataré solo a los descorteses, solo a la basura innecesaria, y la reciclaré limpiamente». Una vez establecidas las reglas, «Killa» se dedica a limpiar la «basura» de la ciudad. Después de cada misión, «Killa» bebe alcohol fuerte para lavar el olor a sangre debajo de su nariz. En el bar al que acude con frecuencia, hay una «mujer» que lo corteja con insistencia y pasión. «Killa» se siente confundido por la rudeza, pero también por los insondables sentimientos de esta «mujer», pero no puede apartar a la persona que lo ama en silencio. Un día, «Killa» y «Ballet» reciben el encargo de eliminar a un hombre que se está beneficiando de la especulación inmobiliaria en un mercado tradicional. A pesar de la información preliminar de que el objetivo es difícil de manejar, intentan ejecutar la misión con cautela, pero cometen el error de eliminar a otra persona... El sueño de «Killa» de operarse la lengua y partir a España con «ella» para convertirse en torero se ve obstaculizado por estos parásitos. Finalmente, «Killa» se encuentra con los verdaderos «descorteses». ¿Podrá eliminar magníficamente a los descorteses sucios y feos del mundo?