26 de octubre de 1909, 9 de la mañana. Se escuchan seis disparos en la estación de Harbin, seguidos de un grito en ruso: "¡Viva Corea!". El activista independentista Ahn Jung Geun ha disparado al primer Residente General, Itō Hirobumi. Tras el grito, es arrestado y interrogado por un fiscal japonés. Durante el interrogatorio, al enterarse de la muerte de Itō, ofrece una oración de agradecimiento y confiesa haber disparado sin conocer el rostro de Itō, desconcertando a los fiscales. Además, estos últimos se preguntan por qué deliberadamente dejó una bala de las siete cargadas en su arma…